Una decisión de cada día
Charles Swindoll dijo en cierta ocasión: "Mientras más vivo, más yo me doy cuenta del impacto de la actitud en la vida. La actitud, para mí, es más importante que los hechos. Es más importante que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que los éxitos, que lo que otras personas piensan, dicen o hacen."
La actitud es más importante que la apariencia, el talento o la habilidad. La actitud puede unir o destruir una compañía, iglesia o un hogar. Pero lo más notable es que tenemos el poder de elegir cada día con respecto a la actitud que abrazaremos por ese día. Nosotros no podemos cambiar nuestro pasado, como tampoco podemos cambiar la manera en que otras personas actuarán con nosotros. Nosotros no podemos cambiar lo inevitable. Lo único que podemos hacer es jugar con la cuerda que tenemos, y esa es nuestra actitud. Tengo la fuerte convicción de que mi vida es el 10 por ciento de lo que me sucede y el otro 90 por ciento el cómo yo reacciono con relación a ese 10 por ciento. Y así mismo es contigo. Tú y yo somos responsables de nuestras actitudes.
No podemos negar que muchas veces nos suceden cosas que no nos gustan. A veces a cambio de servicio desinteresado recibimos menosprecio. A cambio de amor nos devuelven odio. Nuestra sonrisa puede provocar en alguno una mueca amarga y destemplada, porque no puede soportar que seamos felices. Se nos juzga mal o se nos encajona en posiciones inverosímiles, aun cuando les mostremos nuestra mejor actitud, que es lo correcto en los hombres y mujeres de bien.
¿Pero sabes qué, cristiano? El Carpintero llamado Jesús nos aconsejó que no devolviéramos a nadie mal por mal. Inclusive llegó a decirnos que aprendiéramos a poner la otra mejilla cuando alguien sin razón alguna nos golpease. No niego que es más fácil predicarlo que vivirlo, pero haciéndolo así estamos agradando al que nos trasladó del dominio de las tinieblas al Reino de Su amado Hijo, Jesucristo. A finl de cuentas lo que importa es que aprendamos que el mal se ataca con el bien y debemos recordarnos que representamos al Reino de Dios y que es lo que el Rey en sí, espera de nosotros.
No le permitas a nadie que no solo te ponga tropiezos en tu caminar como hijo de Dios, sino también que llegue a dictar cual será tu actitud ante la vida. La posición de aquellos que viven a su manera, no puede influir en aquellos que como tú y yo queremos vivir como ciudadanos del Reino de Dios.
Así que de aquí en adelante, hagamos un compromiso con el Padre que asumiremos la posición de Su Hijo Jesús. Mira como nos dice el apóstol Pedro en su primera carta, capitulo 2: 21 "Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas, 22 EL CUAL NO COMETIO PECADO, NI ENGAÑO ALGUNO SE HALLO EN SU BOCA; 23 y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquel que juzga con justicia."
Mi estimado amigo, aquellos que de alguna manera te ponen tropiezos en la vida son responsable de su actitud, pero no debemos olvidar que nosotros también somos responsables ante Dios de cómo reaccionamos ante determinada situación.
Tú decides, tú actúas, tú determinas… a quien quieres agradar.
Siempre tuyo en el servicio del Rey,
Ps. Walter